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Contribute FeedbackEl restaurante don tonho se encuentra en el muelle de la ribeira, es decir, en el centro histórico de la ciudad de Oporto. a pocos metros se subirá el puente espectacular no luis i con el que es fácil imaginar el hecho de que desde el interior del restaurante recibirá una excepcional panorámica del río douro y por supuesto del puente mencionado de las paredes de piedra y su techo abovedado nos recuerda que encontramos en un edificio con solera, restaurante cargado
Eran las dos de la tarde y aunque no es nuestro momento habitual de comer en araña, en portugal es casi demasiado tarde así que todavía no tener demasiado apetito decidimos entrar en este restaurante. situado en las orillas del propietario del río en el lado de la gaia nova vile y casi debajo del puente de luis i, nos enfrentamos a la emulación de un carruaje de tren en cuyo interior destaca sobre todo la buena gota de la decoración. inmejorable, cubiertos, platos, exquisita limpieza de cristalería y por supuesto el tratamiento recibido. En cuanto a la comida, su especialidad es la cocina portuguesa y dentro de ella el puerto regional. Elegimos un plato de pescado y otro de carne. el primero consistía en un bacalao suculento aunque para mi gota un poco salado, lo que no significa que para otros paladares era en su punto. En cuanto a la carne a la que se refiere era un buen plántulo con un huevo frito en la parte superior que creo que fue dejado a toda la luz porque quitó el magnífico sabor de la carne. En ambos casos la guarnición era extremadamente generosa. En cuanto al menú de vino, es un poco corto, ofreciendo en su mayoría vinos portugueses a un precio ligeramente alto. la experiencia fue bastante agradable y si tienes que repetir, repetiría por supuesto. sólo para las vistas del barrio de la ribeira de oporto vale la pena.
El restaurante Don Tonho se ubica en el muelle de la Ribeira, es decir, en pleno centro histórico de la ciudad de Oporto. A escasos metros se alza el espectacular puente Don Luis I con lo cual resulta fácil imaginar el hecho de que desde el interior del restaurante se contemple una excepcional panorámica del río Douro y por supuesto del mencionado puente. Sus paredes de piedra y su techo abovedado nos recuerdan que nos encontramos en un edificio con solera, cargado de historia, no en vano, el restaurante se asienta sobre los restos de construcciones de épocas remotas. La sabia combinación de la piedra con elementos decorativos modernos y funcionales confieren a este establecimiento un agradable ambiente, entre clásico y sofisticado que no dejará indiferente a los visitantes. Si al agradable entorno le añadimos un excelente y cuidado servicio y además lo acompañamos de una corta pero selecta carta, tenemos los ingredientes perfectos para disfrutar de una excelente velada. Los entrantes son realmente excelentes y el arroz – generosas raciones por cierto- es realmente sublime. Para los amantes de los buenos caldos, que espero seáis casi todos, hemos de decir que Don Tonho cuenta con una extensa carta de vinos en la que podrás encontrar todo tipo de reseñas que satisfarán las exigencias de los paladares más exquisitos. Una excelente cena con un vino de precio medio puede salir por unos 30-40 euros por persona; no olvidemos que nos encontramos en uno de los mejores restaurantes de la ciudad. ¡Buen provecho!
Eran las dos de la tarde y aunque no es nuestro horario habitual de comer en España, en Portugal casi es demasiado tarde por lo que aún no teniendo demasiado apetito decidimos entrar en este restaurante. Situado en la ribera del río Duero en el lado de Vila Nova de Gaia y casi debajo del Puente de Luis I, nos encontramos ante la emulación de un vagón de tren en cuyo interior destaca sobre todo el buen gusto en la decoración. Inmejorables la mantelería, cubertería, vajilla, la exquisita limpieza de la cristalería y por supuesto el trato recibido. En cuanto a la comida se refiere, su especialidad es la cocina portuguesa y dentro de la misma la regional de Oporto. Escogimos un plato de pescado y otro de carne. El primero consistió en un suculento bacalao aunque para mi gusto un poco salado, lo cual no quiere decir que para otros paladares estuviese en su punto. En cuanto a la carne se refiere se trató de un buen solomillo de ternera con un huevo frito encima que creo que sobraba a todas luces pues quitaba el magnífico sabor a la carne. En ambos casos la guarnición fué extremadamente generosa. En cuanto a la carta de vinos se refiere se queda un poco corta, ofertando sobre todo vinos portugueses a un precio un poco elevado. La experiencia fué bastante agradable y si hay que repetir, repetiría por supuesto. Sólo por las vistas de el barrio de la ribeira de Oporto merece la pena.
Un montón de comida local buena gran
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